viernes, 5 de junio de 2020

Nueva mirada renovada



La creación de este blog llevaba consigo una mirada enmarcada en la práctica de una determinada psicoterapia, que pretendía proporcionar una respuesta liberadora ante la experiencia del sufrimiento humano. Como os trasmitía en mi despedida, mi cese como terapeuta surgía de la necesidad de soltar el obstáculo que esta identidad profesional suponía en mi práctica espiritual.

Al venir a este mundo no recibimos un manual de instrucciones acerca de cuál es el sentido de la existencia. Mi práctica espiritual me ha llevado a la comprensión de que la causa profunda del sufrimiento humano es el estado de inconsciencia egóica en el que vivimos,  que dentro de cada uno de nosotros/as existe una dimensión profunda, nuestra  Esencia (Espíritu, Mente Consciente, Alma, Ser, …) y que a través de su descubrimiento y actualización podemos llegar a liberarnos tanto del sufrimiento propio, como del que causamos a nuestros semejantes.

A través de la historia de la humanidad  muchas han sido los intentos que han pretendido transformar la negatividad y proporcionar a las relaciones humanas dicha y armonía, sin procurar un cambio interior. De nada sirve intentar ser buenos o tener un buen decálogo de comportamiento. Los actos que cada persona realiza estarán en función de su estado de Conciencia y si no hay un cambio profundo de ésta,  su comportamiento será reflejo de cómo se vive y  a nivel colectivo sucede lo mismo.

No tenemos más que mirar al mundo en que vivimos,  a pesar del formidable desarrollo tecnológico que hemos llegado a alcanzar en Occidente, los indicadores de insatisfacción personal son cada día crecientes y más alarmantes, enfermedades mentales, adicciones (fármacos, alcohol, drogas…) suicidios…y no sólo la crisis personal derivada de este forma de vida, ya que además este tipo de “progreso” nos está llevando a poner en peligro la supervivencia de nuestro hábitat en el planeta.

A pesar de que desde el mundo de la ciencia se  nos está advirtiendo de que nuestra forma de desarrollo es insostenible y que por otro lado empezamos a experimentar sus amenazantes consecuencias  “el Cambio Climático”, las cuales confirman nuestra inconsciencia autodestructiva. Seguimos aferrados a nuestro modelo, con pequeños parches que pretenden maquillar la desesperanzada realidad y lo peor de todo es que servimos como modelo a los países en vías de desarrollo.  

Nos encontramos en un callejón sin salida, sólo un cambio radical nos puede salvar del desastre y esa transformación necesita de un cambio colectivo de al menos una parte considerable de la humanidad.  Un salto evolutivo en el que dejemos de vivirnos guiados por una mente inconsciente, que percibe a sus semejantes como una amenaza potencial o instrumento para sus propios fines, para dar paso al florecer de la Consciencia en la tierra. Seres humanos que se vivan despiertos, enraizados en su Realidad Profunda, desde donde su conciencia de Unidad con todo expanda ese Amor que no discrimina a nadie y que en su interacción con el medio favorezcan el desarrollo armónico de la vida. Algo que se ha dado a través de la historia de la humanidad de manera excepcional en algunos Maestros/as, seres que han despertado, se han iluminado, que han trascendido la mente conceptual, para instalarse en su Realidad Profunda.

Estos nos han recordado , que el cambio  que profundamente anhelamos ya está en nuestro interior, que dentro de cada uno de nosotros existe el mismo potencial, pero para poder desarrollarlo necesitamos disolver el ego, ese velo que no nos permite acceder a nuestro Ser Esencial y que nos tiene confinados a una insignificante cuadrícula egocéntrica dentro del infinito espacio Consciente. 

Como decía Nisargadata Maharaj:


“Sé lo que ya eres, inteligencia y Amor en acción.”


Para ello necesitamos tomar conciencia de cómo nos vivimos condicionados por unos hábitos automáticos e inconscientes. Este caminar hacia el interior de uno mismo/a precisa de un proceso de introspección para el cual la práctica de la Meditación es una herramienta idónea, ya que la mayor parte del sufrimiento que vivimos es autogenerado de manera inconsciente y el desarrollo de la atención plena nos posibilita la toma de conciencia de esos mecanismos que nos inducen a la desdicha y que con su ruido mental oscurecen nuestra Esencia Consciente. Además de este movimiento de interiorización, el resto de nuestra existencia deberá estar impregnado de una  actitud meditativa, la cual  no estará confinada a un espacio y una práctica, sino que intentará estar  presente en nuestra vida diaria y relaciones con los demás.

Otras veces la práctica de la misma  vida, por medio de pruebas  se encargará de sacudirnos de nuestro estado de inconsciencia. De pronto,  todo  se derrumba a causa de la adversidad (enfermedad, muerte, fracaso, situación límite…) y nada parece tener sentido, paradójicamente estas experiencias no deseadas  contienen  la oportunidad de la transformación. Podemos sucumbir ante la dolorosa experiencia o asumir el reto, esto implica rendirnos para aceptar  lo que no podemos cambiar y poder así transmutar el sufrimiento en conciencia.

Así que la nueva mirada renovada sigue comprometida con dar una respuesta al sufrimiento humano, pero esta vez desde la perspectiva que supone el despertar de la conciencia a lo que somos en esencia,  nuestra Realidad Profunda.



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*Publicado en junio de 2012


El objeto de este Blog es el de crear un espacio destinado a clarificar aspectos relacionados con el sufrimiento humano. Cómo lo generamos y cómo podemos trascenderlo. Ese sufrimiento innecesario que fue generado principalmente en nuestro condicionamiento durante la infancia y que de manera reiterativa impregna nuestra experiencia vital.
La mirada renovada que encabeza este Blog pretende ser el nuevo horizonte, esa nueva forma de experimentar la realidad de nuestra vida, liberándonos de esas ataduras del pasado, que nos esclavizan y nos llevan a interpretar el presente con creencias, a veces inconscientes, generadas especialmente en esas primeras etapas de nuestra vida.
Otro motivo importante del dolor emocional es el que tiene que ver con la naturaleza cambiante de la vida, el causado por nuestra resistencia a asumir las pérdidas que este flujo impermanente de la existencia nos ocasiona. Será con la aceptación de la pérdida que volveremos a encontrar la paz, la cual se alinea con el flujo de la vida.
Pero para que podamos mirar con nuevos ojos necesitamos asumir la responsabilidad de esas heridas psicológicas que habitan en nuestro interior y contaminan con su dolor y visión limitada nuestra experiencia del presente. Será a través de una honesta y plena vivencia de esos asuntos inacabados que podremos sanar de sus efectos perniciosos. La integración de esas heridas no sólo nos sana de la miopía causada por el dolor del pasado, sino que nos facilita también el camino para el desarrollo del inmenso caudal que nuestro potencial detenta.

Parte significativa de este Blog tiene como objeto también clarificar cual es mi papel como psicoterapeuta, durante el mencionado proceso de transformación. Mi tarea no es la de un experto profesional que sana o da consejo, sino la de alguien que acompaña en el proceso sanador, creando un marco, un contexto emocionalmente positivo, que facilite el emerger de ese impulso natural hacia la sanación y el desarrollo pleno del potencial. 
Además, considero que puede favorecer la alianza terapéutica, que la persona o grupo a quien pudiera ayudar a hacer un proceso, tenga la información de cual va a ser el enfoque terapeútico y el contexto en el que se va a desarrollar la práctica. Para lo que he destinado dos apartados: Uno para el enfoque llamado "Hakomi" y otro para el marco terapeútico "Principios" y “Relación Terapeútica”